El cielo valenciano presenta hasta 24 microagujeros de ozono estratosférico. Se producen mayoritariamente en invierno, no están causados por contaminación química de origen humano y duran poco, pero hacen que se disparen los índices de radiación ultravioleta y tienen por tanto efectos nocivos para la salud.Su existencia ha sido confirmada por científicos de la Universitat de València, la Politécnica de Valencia, la Agencia Estatal de Meteorología y el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo, y ha sido publicada en la revista International Journal of Climatology.
En la investigación se analizaron todas las jornadas de cielos despejados entre los años 2000 y 2007. El estrechamiento de la capa de ozono solo duró normalmente uno o dos días, y afectó a otras zonas de la península ibérica.
Los microagujeros se detectaron en noviembre y marzo, meses en que la radiación ultravioleta es poco significativa, señala la Agencia Estatal de Meteorología, lo que limita su potencial nocivo.
"Si cambian los patrones climáticos de circulación atmosférica a causa de procesos como el calentamiento global, estos datos sobre miniagujeros serán fundamentales para elaborar mapas de predicción de riesgo y avisos especiales sobre índices de radiación ultravioleta más elevada de lo normal", explican José Núñez y Jorge Tamayo, investigadores de la agencia.
Vía: Universidad de Valencia
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